Cada cierto tiempo me llega la misma pregunta: «¿de verdad todavía se puede hacer algo con estas netbooks viejas de 32 bits?» Y en vez de responder de memoria, decidí ponerlo a prueba yo mismo, en serio, con mediciones y todo. Agarré una Toshiba NB205 —un procesador Intel Atom de un solo núcleo y dos hilos, la definición misma de «hardware al límite»— y le instalé Loc-OS 23 para ver qué tan lejos se puede llegar hoy con este tipo de máquina.
De fábrica, esta NB205 venía con Windows 7 Starter, 1 GB de RAM y un disco mecánico de 160 GB. Para exprimirla al máximo en esta prueba, la subí a su tope físico: 2 GB de RAM y un SSD SATA de 256 GB. Si quieres seguirme el proceso, descargué Loc-OS 23 desde SourceForge y usé Rufus para el USB de instalación.
El verdadero límite: el Atom de 32 bits
Antes de arrancar con las mediciones, algo que tenía claro de entrada: por más SSD y RAM que le metas, el cuello de botella real en estas máquinas nunca fue el almacenamiento ni la memoria. Es el procesador. Los Atom de primera generación tienen una arquitectura que le falta las instrucciones modernas que hoy en día cualquier escritorio o navegador da por sentadas.
Y aun así, ahí está la gracia de distros como Loc-OS: no prometen magia, prometen devolverle utilidad real a un equipo que de otra forma terminaría en la basura. Ofimática ligera, navegación básica, cosas de consumo diario. Nada más, pero tampoco nada menos.
Lo que medí en reposo
Lo primero que hice, apenas terminó de arrancar el sistema y sin abrir nada, fue revisar cuánta memoria se estaba comiendo Loc-OS solo por existir. Está basada en Debian 12 Bookworm, y la verdad me sorprendió lo bien optimizada que llega de fábrica:
Herramienta de medición | Consumo reportado de RAM | Estado del sistema |
Neofetch | 450 MB | En reposo (post-arranque) |
htop | 185 MB | En reposo (post-arranque) |
185 MB medidos con htop es una cifra que pocas distros logran hoy en día. Se nota que alguien se sentó a limpiar servicios innecesarios en lugar de solo empaquetar un escritorio bonito.
Ahora sí, a usarla de verdad
Medir en reposo está bien, pero lo que de verdad importa es cómo se comporta cuando le pides que trabaje. Así que le metí las dos cosas que cualquiera esperaría hacer en una netbook de este tipo: ofimática e internet.
LibreOffice se portó mejor de lo que esperaba. Abrí el procesador de textos y la hoja de cálculo, y gracias al SSD, la edición de documentos corrió sin cuelgues. Honestamente, en ese momento la netbook se sintió como una máquina de escribir digital bastante decente — nada espectacular, pero cumple.
Donde la cosa se puso interesante fue en la navegación web, que es justo donde la arquitectura de 32 bits sufre más. Loc-OS 23 trae LibreWolf por defecto —un fork de Firefox enfocado en privacidad— pero en un Atom, francamente, se queda corto. El navegador que terminó ganándose mi confianza fue Chromium:
- Cargar por completo la página principal de YouTube le tomó 34 segundos exactos. Un segundo menos que lo que medí en Void Linux en este mismo equipo, y casi la mitad del tiempo que necesita Firefox en condiciones similares.
- Reproduciendo video a 360p, tanto el video como el audio corrieron fluidos, sin trabarse.
- Mientras reproducía ese video, htop me marcaba 545 MB de RAM en uso total, con el CPU pegado al 100%. La RAM sobra en este escenario; el que sufre siempre es el procesador.
El problema de fondo: el ocaso oficial de los 32 bits
Aquí es donde toca ponerse serio, porque hay algo que va más allá del rendimiento del día a día. Ya salió Loc-OS 24, basada en Debian 13 (Trixie) — y Debian 13 tomó la decisión de eliminar por completo el soporte nativo para arquitecturas de 32 bits.
¿Qué significa esto en la práctica? Que para que proyectos como Loc-OS 24 o antiX sigan ofreciendo imágenes de 32 bits, sus desarrolladores tienen que recurrir a soluciones bastante frágiles: compilar el kernel ellos mismos para esa arquitectura vieja, o mezclar repositorios antiguos con nuevos (lo que se conoce como pinning) para heredar librerías de versiones anteriores.
Y eso me preocupa como técnico, porque termina dependiendo de una sola persona o de un equipo muy pequeño manteniendo cada parche de seguridad a mano. Si esa persona se cansa o abandona el proyecto —cosa que pasa más seguido de lo que uno quisiera en software libre— el sistema queda expuesto de un día para otro. Por eso, ahora mismo, no recomiendo instalar distros basadas en Debian 13 en hardware de 32 bits. El propio antiX lo advierte en sus notas: no pueden garantizar estabilidad ni seguridad total en ese escenario.
Loc-OS 23, en cambio, sigue sobre Debian 12 Bookworm, que tiene parches de seguridad garantizados hasta junio de 2028. Esa diferencia, para mí, lo cambia todo.
Lo que he probado hasta ahora en esta misma máquina
Esta no fue la primera distro que le puse a la NB205. A lo largo de varias pruebas en este mismo hardware, esto es lo que he ido encontrando:
Distribución | Base | Soporte técnico | Mi conclusión |
Loc-OS 23 | Debian 12 | Activo (hasta junio 2028) | Ganadora. Máxima optimización y fluidez en 32 bits. |
Void Linux | Independiente | Activo | Ganadora también. A la par de Loc-OS 23. |
Q4OS | Debian 12 | Activo | Buen rendimiento, se ve bien, pero queda por detrás de Loc-OS. |
Linux Mint LMDE 6 | Debian 12 | Activo | Funciona, pero consume más recursos de los que este CPU puede dar. |
antiX 23 | Debian 12 | Activo | Estable, pero pide más configuración manual. |
Lubuntu 18.04 / Bodhi | Ubuntu 18.04 | Obsoleto / sin soporte | Rápida, sí — pero insegura. No la recomiendo. |
Loc-OS 24 / antiX 26 | Debian 13 | No recomendado | Depende de pinning; inestable para instalar hoy. |
¿Y qué pasa si le metes Windows?
También quise ver, por curiosidad y para tener el panorama completo, cómo se comportaba el software de Microsoft en este mismo hardware límite.
Con Windows 10 LTSC (versión 2019) logré completar la instalación y llegar al escritorio sin problema. Pero apenas intenté hacer algo más allá de abrir la calculadora o el Bloc de notas, el procesador se saturó por completo y el equipo quedó prácticamente inservible. No hay optimización real ahí para esta arquitectura.
Con Windows XP la historia fue completamente distinta — y honestamente, hasta un poco nostálgica. El hardware respondió de una forma espectacular, más suelta que cualquier distro Linux moderna que probé. El problema es que XP no ha recibido un solo parche de seguridad en años. Usarlo conectado a internet hoy es directamente arriesgarse a una infección o a que te roben datos. Solo tiene sentido para tareas locales, desconectado de la red, o para algún software industrial muy específico que todavía lo necesite.
Mi conclusión
Si tienes una laptop de 32 bits con un procesador de un solo núcleo tipo Atom, las opciones seguras y usables hoy en día se han reducido bastante. Después de todas estas pruebas en la NB205, para mí Loc-OS 23 y Void Linux son las dos mejores opciones disponibles ahora mismo. Ninguna otra logra ese equilibrio entre consumo mínimo, fluidez navegando con Chromium y, sobre todo, la tranquilidad de tener soporte oficial y parches de seguridad reales detrás.

